jueves, 16 de septiembre de 2010

ESTIGMA, UN CANCER QUE ASUSTA

El barrio Chambu, ubicado al suroriente de la capital Nariñense, limita con barrios como la Minga, altos de Chapalito, parque recreacional Chapalito, barrio la Rosa, perteneciente a al comuna cinco, se dice que cuenta con un estigma dentro de la cuidad, ya que es un barrio que cuenta con un centro de atención inmediata CAI, una parroquia llamada espíritu santo, con todas sus calles pavimentadas y muchos locales comerciales, cinco o seis polideportivos y cerca de mil seiscientas cincuenta casas y con un promedio de cuatrocientos cincuenta habitantes, a pesar de su mala reputación existe gente trabajadora, pujante, echada para delante,  aunque tiempo atrás adolecentes convertían campo de batalla las calles de barrio.
Noches de entierro
Adolecentes inescrupulosos  salían a las calles para armar pleitos que según ellos era para hacer respetar su territorio, ya que este según el sitio era disputado a punta de piedra, ladrillo, cuchillo y hasta a veces machete, que con estas peloteras han dejado cerca de treinta  heridos y un muerto que se ocasiono en el colegio INEM de Pasto cuya identidad era conocido con el de alias el Drogo de quince años de edad y que mandaba la pandilla de los Yanquis.
Después de la tempestad viene la calma
 Han pasado dos años que ha cesado la violencia entre pandillas, según Melania Pantoja presidenta de la junta de acción comunal (JAC) la policía comunitaria trabaja con los  muchachos en el ámbito recreativo, lúdico y laboral, permitiendo que estos no vuelvan a los campos de batalla.

Manos tejedoras
En el barrio Chambu de la cuidad de Pasto, habita doña Lucila Leonor  Zamudio una anciana de setenta y tres años de edad, que se gana la vida tejiendo sombrero de paja toquilla, oriunda del municipio de Sandona, que de la misma tierra le envían por vía terrestre la materia prima para la elaboración de los sombreros, Lucila casada desde hace cincuenta años con un humilde maestro de obra, don Jorge Adalberto Fajardo, a pesar de que ya dejo el oficio hace un año.
Lucila con una estatura de aproximadamente 1:50 m cabello corto que ya pintan algunas canas, y su rostro refleja la experiencia de la vida aun siente ganas de luchar y seguir adelante, con sus manos ásperas se combatieron de esa forma y con el pasar del tiempo que desde hace sesenta años lleva tejiendo sombrero no ha dejado el ámbito de servir a su hogar y a sus siete hijos, doce nietos y  un bisnieto, actualmente convive con su esposo y una nieta.
Con algo de lentitud ahora teje la paja ya que dice que hasta los últimos días de su vida seguirá entretejiendo, y a su lado con su acompañante que le informa los acontecimientos y melodías de las canciones, un viejo radio que uno de sus hijos le regalo un trece de mayo día  de la madre.
La abuela Lucila cuenta en medio de anécdotas combinadas con risas y un poco de nostalgia la pobreza que vivió en su niñez y adolescencia por la obligación tuvo que trabajar para poder ayudar a sus padres. 


jueves, 9 de septiembre de 2010

Más allá de la radio


Era Jueves, 2 de septiembre, de 2010, la facultad de humanidades y ciencias sociales de la universidad Mariana, llevo a cabo un encuentro que invito a barios profesionales experimentados en diferentes áreas como derecho, psicología, trabajo social, comunicación social, era el turno para la comunicación, un experto de la radio comunitaria en latino América José Ignacio López Vigil, nacido en La Habana Cuba, residente en Ecuador, ha dedicado 40 años de su vida a la radio tanto en la producción y locución de programas radiofónicos.




Este amante de la radio comunitaria también ha escrito libros para radialistas apasionados ya que dice que la radio no es solo para profesionales en este ámbito sino que es para novatos y por eso se caracteriza la radio comunitaria, López Vigil un hombre de talla, de barba algo blanqueada cabello rubio, de anteojos redondos y su pinta particular lo hace que sea un tipo fresco, le gusta interactuar con su público en sus ponencias no le falta la risa y el buen sentido de humor característico del él. Residente en la ciudad de Quito no falta que se le suelte una que otra palabra típica del vecino país la que es más utilizada como “chuta”, José Ignacio ha viajado por todo Latinoamérica llevando la radio comunitaria a diversos países del continente, fue por cinco años director de la asociación de la radio comunitaria en América Latina, López Vigil estuvo en Cuba como jurado del premio literario Casa de las Américas y además participó en la XVIII Feria Internacional del Libro de La Habana, con su título “Otro Dios es posible

La hora cero

Cerca de las nueve de la mañana, ya casi todo estaba listo para que el cubano José López diera la conferencia “las siete barreras del sonido", el escenario se estaba llenando poco a poco afuera del auditorio Jesús de Nazaret muchos estudiantes haciendo fila para las inscripciones a darle inicio al ponencia de este gran experto en el cuento de la radio comunitaria, la preocupación de docentes y directivos era por pensaron que no se iba a llenar el auditorio ya que los puestos de la parte de atrás estaban vacios.



Por fin se dio inicio a la ponencia por el doctor Ignacio López, iniciando con una presentación por el maestro de ceremonias Jhon Gómez de noveno semestre de comunicación en seguida la presentación del director del programa de comunicación social – periodismo pero también las notas de himno de la universidad Mariana.



Presumían que la conferencia se iba a presentar aburrida y molesta, pero con el pasar de las horas, minutos y segundos se hiso más amena y placentera, con toques de risa y un buen sentido del humor e interacción por parte del público, también asistieron estudiantes de la universidad de Nariño del programa de derecho. Cuando se acabo la charla acerca de la radio José Ignacio dio a conocer la mayoría de sus libros que había escrito tiempos atrás, todos estos documentos son de contenidos de radio comunitaria y por ultimo Ignacio aprovecho y vendió alguno de ellos.